Hace unos días, mientras debatíamos sobre el papel del profesor en el siglo XXI, recordé una entrevista que leí a principios de este año y en la que un gurú daba algunas claves en torno al educador que necesitan las escuelas en la actualidad.

Peter Senge, profesor de la escuela de negocios del Massachusetts Institute of Technology y uno de los 50 pensadores más influyentes del mundo según “The Economist”, explicaba que el principal problema del sistema educativo es que se basa en el modelo de la revolución industrial.

Criticaba que los colegios en diferentes partes del mundo continúan replicando un modelo de aprendizaje pasivo, en el que los docentes hablan y los estudiantes permanecen sentados y callados, “como si se les estuviese entrenando para trabajar en una fábrica”.

En esa entrevista, Senge afirmaba que lo más importante para afrontar la transformación de la escuela es que se termine con el modelo en el que los profesores tienen el control y los alumnos no son pro-activos. La idea de que los profesores tienen las respuestas y por eso lideran el aprendizaje ya no sirve y los docentes tienen que crear nuevas fórmulas pedagógicas para que los niños aprendan cosas sobre las que no hay respuestas claras. La innovación comienza cuando el profesor tiene que enseñar lo que no sabe y se desprende de los métodos pedagógicos tradicionales y enseña los contenidos de forma distinta. Vamos, pasar a ser de profesor a facilitador.

Sobre el papel de la tecnología en la transformación del modelo, el experto opinaba que muchas escuelas están gastando grandes cantidades de dinero en comprar ordenadores para los alumnos porque creen que la tecnología lo cambia todo, y no es así: hay que innovar en las técnicas de aprendizaje.

Para terminar, Peter Senge remarcaba la idea de que hay que ser menos rígidos con la edad porque los niños avanzan a distintas velocidades. Los niños dejan de ser curiosos por el miedo a cometer errores, y como consecuencia de eso, también dejan de ser creativos. Entre los cinco y los diez años se internalizan esos miedos a no dar la talla y los chicos simplemente dejan de hacerlo.

Y vosotros, ¿estáis de acuerdo con las afirmaciones de Peter Senge sobre el papel del educador en la actualidad?. ¿Cómo pasamos de profesores a ser facilitadores del aprendizaje y potenciar su creatividad?

LAURA GASCA – Responsable de Comunicación en Kristau Eskola