A principios del 2015, la revista Developmental Psycology publicó un estudio que probaba que la práctica de mindfulness en niñas y niños de 4º y 5º de primaria mejora desde las habilidades sociales a las matemáticas. Los menores que participaron en el programa obtuvieron calificaciones un 15% mejores en matemáticas, demostraron un 24% más comportamientos sociales, fueron 24% menos agresivos y se percibieron a si mismos como 20% más sociables, que las de aquellos que no realizaron las prácticas meditativas.

Desde hace un tiempo, son muchas las profesoras y profesores que se han entrenado en las técnicas de Mindfulness con la intención de que las prácticas lleguen a las aulas y de que los escolares se beneficien de las mismas mejorando su concentración, niveles de estrés, gestión emocional, optimismo, empatía, etc. Los docentes han incorporado en sus clases prácticas de atención a la respiración, atención a las sensaciones corporales, atención a las emociones, atención a los pensamientos, etc. y han comenzado a notar sus efectos en el alumnado que se muestra más tranquilo manteniendo mayor atención en clase.

Es importante que el profesorado practique el Mindfulness, ya que ellas y ellos son la referencia para los menores, para que lo tomen con naturalidad y lo incorporen como hábito cuando sientan que su profesora lo hace.

 A la hora de aplicar las técnicas del Mindfulness siempre hay que empezar por la dimensión personal del profesorado; es fundamental que la práctica tenga lugar en primera persona para después poder acompañar a su alumnado en la experiencia y aunque el profesorado no se plantee llevar al aula las prácticas de mindfulness, es recomendable que lo practiquen ya que su trabajo puede resultar muy quemante y es fundamental que estén bien, en equilibrio, pudiendo regular sus emociones, manteniéndose presente y escuchando atentamente a su alumnado.

Tenemos el convencimiento de que el Mindfulness no es una moda más, sino que ha venido para quedarse en la sociedad en general y en el mundo educativo en particular.

Hoy más que nunca, en un mundo de sobreestimulación, enseñar a los niños y las niñas a calmar su mente y centrar la atención desde etapas tempranas afectará positivamente a su salud y bienestar a largo plazo y sin duda mejorarán sus relaciones personales y sus resultados académicos.

 LARRAITZ URRESTILLA y MARÍA CARRASCAL – Responsables de EMANA