Cuando hablamos de innovación pedagógica, los profesores nos enfrentamos al reto de tener que enseñar métodos y herramientas digitales con los que no hemos aprendido. Esto se complica porque la formación clásica no nos sirve, como tampoco los cursos de temarios pautados y con prácticas de respuesta única. Y por si fuera poco, no hay manual que pueda responder a nuestras necesidades ni un itinerario perfecto que dibuje un principio y un final.

¿Cómo afrontar pues este dilema? Sin duda, la solución pasa por reconocernos como aprendices permanentes y explorar las posibilidades que nos ofrece la Red como una atmósfera donde poder desarrollar nuestras capacidades, conectar con otros profesionales y experimentar con las claves propias de la cultura digital.

Si la Red, ese universo de tecnologías y personas, es el lugar donde aprender de todos, en cualquier momento y en cualquier lugar, es tiempo de emprender el camino hacia esos nuevos territorios:

  1. CON BRÚJULAS Y MAPAS: partiendo de un diagnóstico de “yo cómo aprendo”, “dónde busco información”, “a quién suelo preguntar”, “qué me resulta útil”…, nos será más fácil trazar una meta sobre lo que queremos lograr y con ello el mapa del recorrido que llevar a cabo.
  1. CON CONTENIDOS: en internet disponemos de millones de recursos a nuestro alcance que nos ayudarán en esta aventura. Documentarnos y elaborar nuevas creaciones a partir de ellos desarrollará nuestras competencias creativas de aprendizaje autónomo.
  1. EXPERIMENTANDO: una vez liberados de autoexigencias demasiado estrictas sobre los resultados, nos permitiremos experimentar, fallar y volver a intentarlo como parte esencial de una actitud innovadora.
  1. POR PROYECTOS: proponernos la realización de un proyecto concreto nos hará desearlo y tomarlo como un faro a lo largo del recorrido. Como todo proyecto, conviene visualizar el resultado y asignar una serie de recursos a un tiempo determinado.
  1. EN ABIERTO: publicar y comentar los avances en la Red nos hace ser parte de ella, nos obliga a ser sistemáticos, a cuidar nuestro trabajo y nos acerca a otras personas con intereses comunes.
  1. COMPARTIENDO SABERES: compartir lo aprendido con otras personas nos ayuda a cultivar la generosidad, a constatar que el aprendizaje es social por naturaleza y que reflexionando en voz alta sobre lo aprendido es como podemos anclar esos nuevos conocimientos.
  1. EN COMUNIDADES: emprendemos la aventura digital de manera individual y a nuestro ritmo, pero no estamos solos. En la Red encontraremos comunidades de profesores con las mismas inquietudes, intereses y dudas.
  1. POCO A POCO: no hay atajos, pero sí rutas alternativas para llegar a un mismo destino. En cada paso se irán consolidando aprendizajes sobre la marcha, con tolerancia a lo desconocido y gestionando la ansiedad que produce en ocasiones no tenerlo todo controlado.
  1. EMPRENDIENDO EL CAMINO: se hace camino al andar. Desde la práctica y las preguntas que va suscitando, iremos comprendiendo la teoría. Por ello se hace fundamental practicar una cultura emprendedora, del hacer y del reflexionar sobre la marcha.
  1. EN RED: debemos dejar de hacer simulacros en el aula. La Red nos permite esa extensión donde realizar proyectos auténticos, con resultados reales y con un público propio.

TÍSCAR LARA – Directora de Comunicación y Marketing de EOI