El pasado 23 de febrero en la cuarta sesión de las mesas de innovación, tuvimos la oportunidad de escuchar a Alfons Cornella, Presidente de Infonomia. Su conferencia, Aprender, ¿para qué mundo?” fue muy inspiradora y sobre todo, nos proporcionó un cambio de perspectiva para poder convertir un problema en una oportunidad.

Es cierto que el mundo está cambiando mucho y muy rápido, y que en el horizonte solamente podemos vislumbrar una gran incógnita. El vertiginoso avance de la tecnología nos invita a pensar en una “película” en la que las “máquinas inteligentes” van a jugar un papel protagonista y que, o nos ponemos las pilas, o a los humanos nos tocará jugar un papel secundario.

También es cierto que esa incertidumbre se torna más problemática cuando hablamos de educación. Si a esto, le añadimos la dificultad de seducir con un “relato religioso” a una sociedad y a unas familias que viven un proceso de secularidad acelerado, podríamos concluir que nos encontramos con un escenario problemático.

Sin embargo, después de escuchar a Alfons y reflexionar sobre las habilidades que van a necesitar las personas que estamos educando, nos damos cuenta que son las habilidades humanas, aquellas que nos diferencian de las máquinas, las que tendríamos que poner en valor y “activar”. La creatividad, la curiosidad, la solidaridad, la capacidad de colaborar, la trascendencia, la sociabilidad, la empatía, el sentido crítico,… os suenan, ¿verdad?

Toca profundizar en la identidad de los centros, elegir los valores que compartís, traducirlos en aquellas habilidades que queréis y podéis transmitir y hacer una simple comparación. Si nos llevamos la sorpresa de que la coincidencia es elevada, nos tocaría diseñar un relato atractivo en el que comuniquemos los que sois con audacia, convencimiento y con la seguridad de que estáis en la ola buena…pero que os tienen que ver surfear.

OSCAR GARRO – Socio de Vesper